La palabra puede ser un arma para la dominación,
impuesta a fuego y a sentencia, pero también puede ser para la libertad sin
cortapisas, puede ser un grito que despierte, que llame, que nombre, que diga,
que viva...
Comienzan a ser
verdad
En la frase Por
ahora
Regamos con flor
de mora
Recojan esa
heredad
Que crezca la
llamarada
Que desenvainen
su espada
Indios, pardos,
motilones
En esta hermosa
explanada
Él es nuestro mensajero
Él es nuestro mensajero
Por las canciones
que canta
Que es un himno de
alabanza
Que es un canto
bien certero
Que Ali las
sembró primero
Para que el nieto
e´ Maisanta
La recordara en
la canta
De la fría
madrugada
Que inició la
llamarada
Del por ahora en
la garganta.
Ricardo Caldera (fragmento)
De cuando en cuando
De cuando en cuando
se deslizan los pecados
como aludes insoportables
por las rocas afiladas
de la mentira y la traición.
Son muchos, de todos los días,
arrastran la bajeza de lo humano,
ellos tienen el rostro de todos los rostros,
son la estigma del cobarde,
la corbata pulcra de un banquero,
la democracia de un pueblo perseguido,
un politiquero prometiendo transparencia,
el hambre asesina devorando niños,
el aguila imperial sinónimo de muerte.
De cuando en cuando
se deslizan los pecados
como airosos transeuntes
por las anchurosas avenidas;
son raudos como la palabra ociosa,
De cuando en cuando
se deslizan los pecados
como aludes insoportables
por las rocas afiladas
de la mentira y la traición.
Son muchos, de todos los días,
arrastran la bajeza de lo humano,
ellos tienen el rostro de todos los rostros,
son la estigma del cobarde,
la corbata pulcra de un banquero,
la democracia de un pueblo perseguido,
un politiquero prometiendo transparencia,
el hambre asesina devorando niños,
el aguila imperial sinónimo de muerte.
De cuando en cuando
se deslizan los pecados
como airosos transeuntes
por las anchurosas avenidas;
son raudos como la palabra ociosa,
son la sombra oscura del día que pasó,
amenazan la luz del día que vendrá,
son los pecados de todos y de nadie,
el grito pavoroso de toda la miseria humana.
Gustavo Figueroa Velásquez
amenazan la luz del día que vendrá,
son los pecados de todos y de nadie,
el grito pavoroso de toda la miseria humana.
Gustavo Figueroa Velásquez
Rebelion a cuestas
Voy por un pedazo de amor
a reconquistar la vida perdida,
a buscar con los otros
el sueño de mejor vida.
Con las manos sudadas
y el miedo por dentro,
corro entre las balas
al recuperar mi aliento.
Y voy con mi rebelión a cuestas,
como gallo empedernido
a clavarle espuelas al enemigo
que tiene el mundo perdido.
Pedro Estacio (Fragmento)
que tiene el mundo perdido.
Pedro Estacio (Fragmento)

Preciosos poemas me encantan.
ResponderEliminarBesos compañera.
Mediante la palabra es como se fortalecen las raíces.
ResponderEliminarEs un ejemplo los poemas que citas y el vídeo que publicas.
Besos!!!